La población Mundial crece a un ritmo que exige garantizar la satisfacción de las necesidades básicas; para tal fin, el hombre debe producir seis veces más alimentos en comparación con la producción actual, evitando de esta forma una posible hambruna global en las primeras dos décadas del presente siglo.
Los recursos agropecuarios son cada vez más escasos y se hace necesario buscar nuevas fuentes de alimento que suplan estas deficiencias y utilizar de una forma más racional los recursos existentes. La materia prima agroalimentaria y aún la sintética, debe ser transformada para obtener los máximos rendimientos posibles y alimentar adecuadamente a la población.